Hay momentos en el calendario del vino que tienen algo especial. La vendimia es uno de ellos.
Después de meses de trabajo en el viñedo, llega el momento de recoger el fruto que dará origen a una nueva añada. Racimo a racimo, la uva abandona la viña para empezar un nuevo camino hacia la bodega. Un proceso que parece sencillo, pero en el que cada decisión cuenta.
¿Qué es exactamente la vendimia?
La vendimia es la recolección de la uva destinada a la elaboración del vino.
Durante todo el año, la planta ha pasado por diferentes etapas hasta llegar a la maduración de la uva. Cuando llega el momento adecuado, viticultores y bodegas deben decidir cuándo empezar con la recolección y qué parcelas están listas para ser vendimiadas.
Y no existe una fecha universal.
El momento de la vendimia depende de factores como la variedad de uva, la zona, el clima, el tipo de vino que se quiere elaborar y, sobre todo, el grado de maduración conseguido por cada parcela.
¿Cuándo empieza la vendimia?
Aunque solemos asociarla con los meses de septiembre y octubre, la vendimia puede empezar antes o prolongarse durante varias semanas.
Las condiciones de cada añada hacen que el calendario cambie. La temperatura, las lluvias, la exposición de las parcelas o el ritmo de maduración de las distintas variedades pueden adelantar o retrasar la recogida.
Por eso, más que hablar de una fecha concreta, la vendimia se entiende como una ventana en la que cada viñedo encuentra su momento.
De la viña a la bodega
La uva se transporta hasta la bodega, donde puede pasar por diferentes procesos dependiendo del tipo de vino que se quiera elaborar. En este punto, cada decisión del viticultor y del enólogo vuelve a tener importancia.
La temperatura, los tiempos de contacto, la fermentación o el tipo de recipiente utilizado serán algunos de los elementos que contribuirán a definir el carácter final del vino.
La próxima copa empieza en la viña
Detrás de cada vino hay mucho más de lo que vemos en la botella. Hay meses de trabajo, decisiones tomadas en el momento preciso y una materia prima que solo tiene una oportunidad para llegar a su punto perfecto.
La vendimia marca ese instante.
El momento en que la uva deja atrás la viña y empieza el camino que, con tiempo, cuidado y conocimiento, acabará convirtiéndola en vino.
Y quizá por eso, la próxima vez que levantes una copa, puedas pensar en todo lo que pasó mucho antes de que llegara hasta ella.